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Principales Propuestas
OPORTUNIDADES PARA TODOS
Costa Rica debe ser tierra de oportunidades para todos, sin
discriminaciones ni privilegios. Todos deben tener, de una vez,
oportunidad de un empleo productivo y de cambiar de empleo para
lograr mejores condiciones económicas o de otra índole.
Los padres y madres de familia deben tener la oportunidad de decidir
y buscar la mejor educación y ambiente social para sus hijos,
sin imposiciones de los políticos o los funcionarios públicos.
Los jóvenes deben poder decidir acerca de su educación,
el centro educativo, el método educativo y los planes de
estudio que desean emprender.
Los empresarios jóvenes, así como los mayores, los
grandes y los pequeños empresarios, deben poder realizar
su trabajo sin enfrentar más responsabilidades que las derivadas
de sus propios actos y estar libres del exceso de regulaciones y
trámites que los enyugan a los políticos y a la corrupción.
Todos deben tener oportunidad de atender libremente su salud y
su retiro como ciudadanos dignos y responsables en pleno uso de
sus capacidades y de contar con una red básica de soporte
cuando no cuenten con sus plenas capacidades. Para ello, deben corregirse
de una vez, las fallas del sistema de seguridad social, desfalcado
por el bipartidismo. Nadie que deseé participar en la vida
económica y cultural mediante actividades legales, debe ser
excluido. Se eliminarán las actuales limitaciones a la inclusión
y desarrollo de la iniciativa y creatividad personales y de las
micro, pequeñas y medianas empresas.
UN GOBIERNO PARA LA GENTE
Los costarricenses merecen y necesitan un Gobierno amigable.
Un gobierno inclusivo quitará las limitaciones a la iniciativa
privada y a la generación de empleos, respetará a
las minorías y la libertad de expresión y fomentará
el debate nacional con liderazgo y convicción.
De una vez, hay que liberar al ciudadano de la política
del abuso y la corrupción. El clientelismo y el paternalismo
impulsado por el bipartidismo han creado un gobierno corrupto, inflado
e ineficiente.
Los sindicatos que se han apoderado de las instituciones públicas,
deben ser desalojados de ellas y de la política y reubicados
de una vez, en el mundo de las relaciones laborales.
Los usuarios de los servicios públicos en vez de ser tratados
como un rebaño, deben ser informados y empoderados, para
ser, de una vez, los verdaderos dueños de su destino. Los
funcionarios públicos deben apegarse a la ley y responder
sin impunidad por sus actos y por las transgresiones a las libertades
y propiedad de los ciudadanos.
El gobierno no debe crear ni proteger privilegios en favor de unos
pocos y a costa de todos, como las pensiones sin cotización,
las convenciones colectivas abusivas, los lujos y la planilla estatal
inflada.
El manejo del presupuesto público y de las propiedades públicas
requiere de orden estricto, eliminando activamente la impunidad.
La corrupción y el exceso de reglas y requisitos que la fomentan,
así como los funcionarios que se benefician del desorden,
deben ser desalojados de la vida nacional.
En aquello que las personas puedan resolver por sí mismas,
no intervendrá nunca el municipio y en lo que los municipios
puedan resolver, no intervendrá nunca el gobierno central.
LIBERTAD, RESPONSABILIDAD Y ORDEN
El principal elemento de la libertad es la responsabilidad.
El irrespeto a la vida y a la propiedad son incompatibles con una
vida ciudadana en libertad, libre de temores e inseguridad en las
casas, las escuelas o las calles.
Hay que poner orden, ¡de una vez! Primero, con un
servicio de Policía eficaz, responsable e inteligente, en
vez de escaso, lento y abusivo y de más leyes que no se aplican.
Segundo, con tribunales y medios alternativos de resolución
de conflictos rápidos, eficaces y respetuosos de las libertades
individuales, pero dotados de los medios para hacer cumplir sus
sentencias. El poder judicial debe ser reformado para mantenerlo
independiente, imparcial y honesto. Tercero, con una educación
ciudadana que haga primar el valor de la tolerancia, desalojar las
soluciones de violencia sobre las personas y las cosas, e instaurar
la responsabilidad por los actos propios y libres como centro de
la vida ciudadana. Los particulares serán responsables cuando
al hacer uso de sus libertades, dañen la vida, el ambiente
o los bienes de sus conciudadanos.
UN PAIS DE PROPIETARIOS
Costa Rica debe ser un país de propietarios. Hoy,
muchos costarricenses solo son dueños de su salario y de
algunos pocos ahorros. La inflación les arrebata su propiedad.
El ML combatirá y eliminará la expropiación
diaria que sufren los asalariados y sus familias, a manos de la
inflación.
Los paquetes de impuestos cada tres o cuatro años son una
práctica política inaceptable, mientras no se cobren
bien los impuestos actuales y se mantenga el despilfarro en el gasto
público.
Hoy día, cada familia que lo desee y se esfuerce, debería
ser dueña de su casa de habitación, del menaje hogareño,
de una computadora y de un medio de transporte familiar. Además,
los costarricenses podrían, si así lo deciden, ser
dueños de una empresa de servicios, agricultura, industria
o fondo de pensión e inversión y participar plena
y dignamente de la economía nacional y no solo como asalariados.
Se puede y se deben titular las tierras de los colonos del IDA,
de los indígenas, de las zonas marginales urbanas y de las
zonas fronterizas.
Todos los ciudadanos tendrán la oportunidad de participar
informadamente en el capital de muchas empresas y en las grandes
obras de infraestructura, mediante la titularización, como
dueños, en vez de meros espectadores.
UNA COSTA RICA RESPETADA, MODERNA Y VISIONARIA
Hay que romper las cadenas que el bipartidismo le ha puesto
al desarrollo y la propseridad nacional. Las acciones deben
estar basadas en la participación e inclusión de los
pobres que hoy están en la base de la pirámide de
ingresos. La infraestructura de carreteras, puentes, puertos marítimos
y aeropuertos, ferrocarriles, transporte urbano, telefonía,
seguros, energía, agua y alcantarillado e Internet, se ha
quedado rezagada bajo los esquemas del bipartidismo. Es necesario
dar un cambio radical y profundo. Los sistemas de financiamiento
de las obras para servicio público serán modernizados,
de una vez, utilizando los mejores esquemas internacionales, aterrizados
a la realidad costarricense y abriendo a la competencia, en beneficio
de los usuarios, los monopolios privados como RITEVE o los públicos
como RECOPE, ICE e INS.
Las empresas, los hogares y las personas deben poder contar con
energía eléctrica, combustibles, comunicaciones y
seguros de calidad y a precio competitivo. Los repuestos y los vehículos
deben tener impuestos disminuidos en vez de los excesos actuales,
para permitir la continua mejora y modernización en el transporte
privado y público.
Un país respetuoso de las otras naciones y respetado internacionalmente,
participando plenamente en los mercados internacionales, mediante
el dinamismo de los tratados de libre comercio en beneficio del
consumo de las familias nacionales y de oportunidades para los trabajadores
y empresarios nacionales, en un sano ambiente de competencia.
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